Este es el tipo de piel que tiende a ser muy brillosa y que suele presentar barritos y espinillas. Para ello es conveniente utilizar geles de apariencia jabonosa o espumas que emulsionan al contacto con el agua y lavar la cara por las mañanas y noches, enfocándote particularmente en la zona T (parte alta de la nariz y por encima de las cejas).
Este es el tipo de piel que reacciona rápidamente con el sol poniéndose roja. En ocasiones esta piel suele resecarse porque pierde humedad con facilidad. Puedes hacer tu rutina de limpieza solo por las noches utilizando cremas limpiadoras suaves o agua micelar. Es importante no utilizar jabones porque suelen resecar la piel.
El maquillaje por sí solo no maltrata la piel siempre y cuando siempre se retire antes de dormir. Es conveniente utilizar maquillajes hipoalergénicos, de consistencia ligera o aquellos que contienen también protección solar.
Este es un complemento a los tratamientos regulares pues concentra los beneficios de la hidratación con nutrición celular como vitaminas y ácidos de restablecimiento. Este tipo de productos se recomiendan al finalizar la rutina de limpieza por las noches para que ayuden de mejor forma durante la relajación muscular al momento de dormir. Si necesitas cualquier recomendación en particular acude con tu dermatólogo o profesional de la salud para garantizar un buen cuidado de tu piel.